En los siglos II y IV, tal como indica Galeno, se consumía como medicina y como medio para embriagarse. Los textos sánscritos de la India citan las llamadas “píldoras de la alegría”, hechas a base de Cannabis y azúcar. En el siglo XII, Arnoldo de Lubeck describió los efectos del haschish: “Provoca el éxtasis, la pérdida de los sentidos, la alegría… Luego, llegaban los magos que mostraban a quienes se habían dormido tras tomar Cannabis, cosas fantásticas y harto placenteras”.

El hallazgo de restos de cáñamo en una urna funeraria de Wilmerdorf (Brandeburgo), dentro de un túmulo del siglo X a.C., es una prueba de la existencia del cáñamo en Europa Septentrional, inclusivo en la prehistoria.

Las dos culturas europeas con registro más antiguo del hábito de fumar cáñamo fueron los celtas, que habitaban en la actual Francia y parte del archipiélago británico, y los pitt, antiguos habitantes de la actual Escocia. Los locales del mundo donde los arqueólogos han descubierto la mayor cantidad y variedad de pipas prehistóricas son Irlanda y Escocia. Según un arqueólogo irlandés: “en Irlanda el hábito de fumar es muy anterior a la introducción del tabaco en Europa. En nuestros túmulos, en otros monumentos sepulcrales irlandeses es frecuente encontrar pipas de bronce. Es fácil deducir que los autores de estas pipas fuesen artistas, fumadores de cáñamo, que dieron vida al fabuloso arte céltico-escita. El hecho de que las pipas se hayan encontrado en tumbas, indica que los antiguos irlandeses también creían en una vida post-mortem, por lo cual el finado debía llevarse al otro mundo sus pertenencias y utensilios para poder disfrutar de los placeres en ese otro nivel de existencia”.

No existen certezas sobre si los vickings usaban cuerdas de cáñamo, pero existen pruebas paleontológicas que indican que el cultivo de cáñamo tuvo un enorme desarrollo en Inglaterra desde el primer período anglosajón hasta el último período sajón y hasta el tiempo de los normandos, entre los años 400 y 1100.

Los curanderos y hechiceros de la Europa Medieval utilizaban cáñamo en ungüentos y cuando acabaron las cruzadas contra la hechicería, la Cannabis fue incorporada a las farmacopeas del continente. En 1484 el Papa Inocencio VIII declaró sacrílego el uso de la Cannabis: sin embargo, en las bodegas de los barcos de Colón se transportaban semilas de cáñamo con la intención de cultivarlo en las tierras descubiertas y confeccionar con sus fibras velas y cuerdas. Su cultivo también fue introducido en las colonias españolas de América del Sur: en Perú en 1554 y en Chile en 1545.

El rey Enrique VIII incentivó el cultivo de cáñamo como pilar de sustentación de la hegemonía marítima de Inglaterra. Durante la época isabelina la demanda aumentó muchísimo. Su explotación se extendió a las colonias británicas de Canadá en 1606, a Virginia en 1611 y a Nueva Inglaterra en 1632. Antes de la independencia de los Estados Unidos, el cáñamo era empleado incluso para hacer ropa.

El poder político de Inglaterra dependía de tal manera de la Cannabis –sin ella sus barcos no hubiesen tenido ni velas ni cuerdas- que la economía inglesa se veía afectada por las oscilaciones de los precios impuestos por los cultvadores de Siberia. Pues en ese remoto confín del planeta crece la Cannabis ruderalis, la mejor de todas para el aprovechamiento de su fibra. Así, la filosofía de poder de la Corona inglesa, que consistió en utilizar al resto del mundo como patio de atrás, creó lo que hoy conocemos como Jamaica: importó esclavos de África para trabajar en la isla, la transformó en una gran plantación de Cannabis y de esta forma, dejó de comprar la preciosa material prima de los siberianos y consiguió ser autosuficiente, por lo menos, en materia de cáñamo. 

 Cultura Cannabis ©  Alicia Castilla, 2002

2 Comentarios

  1. tengo una pipa del 1484 garniel guiero saber algo sobre esta piesa antigua

  2. bueno la información cultural.
    me gustaría saber si hay actualmente pastillas de la alegría

    gracias


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