Esta publicación gratuita me fue entregada en mano en un viaje en tren hacia la Ciudad de Buenos Aires, en la tarde del 9 de febrero de 2007.
Me causó tanta cosa indescriptible que opté por postearlo aquí, y compartirlo con mis ciberlectores.
La foto es un agregado mío.
¿Qué opinan?
¿Cómo se llama el movimiento del cangrejo? A los franceses les queda muy bien esa palabra que aún no recuerdo…
Dibujo por Oscar Conti (1914-1979)
“Si no quieren saber la verdad, que no me busquen”
Santa Teresita
¿Cómo elegir pareja?
Joven, es muy importante que a tu novia le guste trabajar en la casa. Si ella no se opcupa de la casa, prepárate para vivir en una pocilga. A no ser que tú te conviertas en “ama de casa”.
Si quieres ayudar un poco a tu mujer, no está mal. Pero ¡qué duda cabe que la encargada de la casa es la mujer! Lo mismo que el hombre es el encargado de ganar lo suficiente para sustentar la familia. Lo contrario es la excepción. Me parece una equivocación el que algunas chicas consideren el ocuparse de la casa como una esclavitud. Por eso quieren liberarse del trabajo de la casa. ¡Lo que se hace por amor no se puede llamar esclavitud! Un mismo trabajo puede realizarse por un sueldo o por amor; y tendrá un valor completamente distinto. Cuando una mujer ama a su marido, todo lo que sea preparar el hogar para él es una expresión de amor. Al amor no le importan los sacrificios. Precisamente se manifiesta con el sacrificio. Lo que hace que el hogar sea un paraíso o una cárcel es que haya o falte amor.
En un reciente informe una encuesta de opinión demuestra que el 81% de los hombres y el 83% de las mujeres opinan que las tareas de la casa corresponden a la mujer. Por eso sólo “excepcionalmente” la mujer casada debe trabajar fuera de casa. La igualdad de derechos de la mujer y el hombre tiene aspectos muy razonables; pero no debe consistir en que la mujer abandone la casa para la que está especialmente dotada por Dios, ya que no puede ser sustituida eficazmente por el hombre.
Dios ha hecho al hombre para la lucha y el combate, para la dureza del trabajo fuera de casa. El mismo cuerpo humano demuestra la distinta misión específica de cada uno. El hombre tiene los hombros más anchos que la mujer, pues está hecho para la fuerza. En cambio la mujer tiene las caderas más anchas que el hombre, porque está hecha para la maternidad. La igualdad de derechos es lógica ante la ley. En teoría, todos los seres humanos, hombres y mujeres, pueden ser jueces, médicos o taxistas. Pero sólo las mujeres pueden dar a luz un hijo. Y eso por biología y por naturaleza. Porque Dios lo ha hecho así. Por eso ha hecho a la mujer distinta del hombre en psicología y en constitución.
Por lo tanto, repito: aprende a descubrir en tu novia sus cualidades, sus virtudes femeniinas, su carácter, su modo de ser. El atractivo físico también hace falta. Si te resulta repelente, no te sirve para esposa. Tiene que gustarte. Tienes que descubrir su encanto. Pero no mires el matrimonio sólo con ojos sexuales, porque te llevarás un desengaño. Empieza a descubrir, a calibrar y a enamorarte más de su modo de ser, de su carácter, de sus virtudes. Que esto no pasa. Lo otro pasa. Lo otro termina cansando. Las virtudes no. Las virtudes no se gastan. Cuanto más la conoces, más la quieres. Y estas virtudes serán un fortalecimiento del amor en el matrimonio. Las virtudes sustentan un amor que dura toda la vida. Es más. La belleza no es el único atractivo de la mujer. Una chica puede no ser muy linda, y sin embargo ser merecedora de que un hombre se enamore de ella. Porque no sólo se van a casar las lindas. También las feas tienen derecho a casarse. Porque toda mujer tiene su encanto. Puede ser que no sirva para Miss España, Miss Europa o Miss Universo. Pero puede tener un encanto, un don, un atractivo, una simpatía, un algo del cual te puedes enamorar. Si tiene virtudes, si tiene valores, es digna de ser amada. Aunque su cuerpo esté regular y de cara no sea gran cosa. Ahora, si encima de ser fea, no tiene virtudes, entonces, lapobrecilla, ¡está arruinada! Las virtudes son las que sustentan un amor verdadero. Si además tiene belleza corporal, eso no estorba. Pero mucha belleza sin virtudes no sirve para nada. Quizás de maniquí para pasar modelos. Pero para el matrimonio no sirve. Estimar a una mujer sólo por su cuerpo es rebajarla. La mujer es algo más que un cuerpo. A ninguna muje normal le gusta ser sólo cuerpo.
Publicado originariamente en “El Semanario de Berazategui – Tercer Milenio”, nº 694, febrero 2007. Editado por Fundación Misericordia Divina – Asociación de Laicos Católicos – Casilla de Correo nº 7 . B1880WAA – Berazategui – Argentina.


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Más equibocados no pueden estar