Para las miradas inquisidoras: Quien prohíbe reprime con sus temores y educa con los mitos.
¿De donde proviene este miedo a la “droga”? Proviene de un profundo miedo a la muerte que no es más que un gran miedo a la vida misma.
En honor a quienes resistieron y resisten a los inquisidores esta nueva sección se llama.
Freud en enero y febrero de 1886 fue invitado a unas recepciones en la suntuosa casa de Charcot se sentía torpe e inseguro de su Francés hablado, por lo cual se parapetaba tras una dosis de cocaína, se vestía formalmente y acudía a las reuniones con el corazón agitado.
La correspondencia con Martha Bernays (su novia) atestigua su ansiedad y su alivio al no hacer ese ridículo en presencia de Charcot; una noche de fines de febrero, al regresar de una recepción en la casa del gran hombre de Ciencia, después de las doce escribió a su amada: “Gracias a dios terminó la reunión había sido insulsa hasta reventar, solo ese poco de cocaína me salvo de ella” El interés de Freud hacia esta droga tenia un motivo particular, esperaba que la cocaína pudiese ayudar a su compañero Ernest Von Fleischl Marxow, que padecía las dolorosas consecuencias de una infección, al desprenderse de su adicción a la morfina, sustancia que había tomado como anestésico. Completó en Junio un artículo titulado Sobre la Coca- Una combinación fascinante de informe Científico y defensa de la droga, lo publicó en una revista Médica Vienesa al mes siguiente. A principió de septiembre Freud viaja a visitar a su novia Martha Bernays, pero antes había hablado de su trabajo sobre la cocaína, sus propiedades calmantes y estimulantes, con su amigo Leopold Konigstein, oftalmólogo. Cuando Freud regreso descubrió que no era Konigstein sino un colaborador, Carl Koller, al que también le había hablado de la cocaína quien realizo los experimentos decisivos en ojos de animales y los expuso en el congreso Oftalmológico de Heidelberg. Aquel duro golpe lo asimilo, pero su alegato a favor de la cocaína como panacea para el dolor, el agotamiento, abatimiento y la adicción a la morfina, demostró ser un grave error. La cocaína que Freud prescribiera a su amigo Marxow, demostró no ser inofensiva, su amigo se fue marchitando poco a poco, a pesar de ser un ferviente defensor de las propiedades curativas de la cocaína, término tomando cantidades importantes todos los días. Pero el remedio no hacia más que exacerbar sus sufrimientos, Marxow se volvió adicto ala cocaína como antes lo había sido de la morfina. En tanto Soller había cosechado prestigio, derivado del descubrimiento de la cocaína como anestésico local; Freud con un sabor amargo y a fracaso por todo lo ocurrido y la errada recomendación a su amigo de administrarse cocaína por medio de inyecciones, terminaron por cargarlo de culpas. Nadie podía haber hecho nada por aliviar los sufrimientos de Marxow, pero otros médicos que experimentaron con la cocaína, administrada en inyecciones subcutánea, descubrieron que podían tener los efectos secundarios más infortunados.
Freud continuo usándola hasta 1890, vivió y cuando en los años 1897 y 1898, vivió momentos difíciles de aridez y desaliento, el mismo Freud que havia asegurado que el alcohol en cantidades pequeñas lo ponían entupido, recurría a discreción a las botellas de Barolo y Marsala y declaraba que el vino era un “buen amigo”. Un vaso a dos le permitían sentirse más optimista, pero no pudo mitigar sus dudas por mucho tiempo, no podía abandonarse a una nueva adicción, con el tabaco era suficiente.
S. Freud admitiendo que a veces se sentía reseco (“alguna fuente dentro mío se va secando y todos los sentimientos se marchitan”) decidió abandonar toda sustancia, pues entendía que bajar los brazos era propio de aquellos seres cuyo único esfuerzo en la vida “había sido nacer”. Freud no se dejo atrapar por la cocaína, el propuso dosis orales de 0.005 a 0.10 gramos en solución liquida, de modo que quien estuviera en una crisis depresiva lograra estabilizar su mente, quienes ingerían alimentos en exceso eliminaran el apetito (cuestión que la ciencia siguió proponiendo con las anfetaminas) o aquellos que necesitaran fortalecer su capacidad intelectual o de ejecución se viesen beneficiados con la droga.
Freud escribió: “puede realizarse sin fatiga trabajo mental o físico prolongado, es como si se eliminara por completo la necesidad de alimento y sueño. Sus efectos físicos son una euforia perdurable y una gran exaltación que no se diferencia en absoluto de la euforia normal de un individuo sano. Se percibe un aumentó del control de si mismo, pero se halla uno en un estado perfectamente normal y resulta difícil creer que se esta bajo el efecto de una droga.” Todo lo ocurrido influyo en el descrédito de Freud, así se ignoraron cosas importantes que señalo respecto a esta droga; defendiéndose de las acusaciones de otro medico, que desconocía absolutamente todo respecto a la cocaína (Erenmeyer) quien atribuyo haber desencadenado el tercer azote de la raza, el Dr. S. Freud abandono las investigaciones.
En febrero de 1923 le habían detectado a Freud un crecimiento Leucoplasico en el maxilar y paladar, este crecimiento benigno se asociaba al consumo de tabaco y el Dr., Freud preocupado ante la posibilidad que le prohibieran entregarse a su adicción al tabaco, oculto durante mucho tiempo el problema; En el mes de abril lo visito un colega (Félix Deutsch)
Quien al revisar su boca dijo: “Prepárese para ver algo que no le gustara” Su diagnostico fue epitelioma (cáncer), aconsejo que dejara de fumar que se extirpara la excrescencia.
Luego de varias intervenciones difíciles los dolores continuaban pidió a Deustsch una operación más radical. En 1939 (muchos años después) Freud se había instalado en Londres, Los recuerdos de su hija Sophie Muerta a la edad de 27 años, su amado nieto Heinele muerto en junio y escapando de la GESTAPO, estaba intentando, como solía decir: Morir en libertad” Los dolores eran intensos, la prótesis difícil de poner y quitar, y el olor del tejido canceroso que había empezado a ulcerarse, resultaba sumamente desagradable. Cuando su medico volvió a visitarlo Freud había empeorado, se lo veía muy enfermo, lograba pronunciar cada palabra con gran esfuerzo, no dormía y estaba muy delgado. Aunque sufría mucho todavía leía su último libro: La piel de Zapa de Balzac. El 21 de septiembre , estando sentado junto a su paciente, Schur recordó junto a Freud el contrato, Schur estuvo a punto de llorar viendo a su amigo afrontar la muerte con divinidad y sin auto compasión; Ese día le inyecto tres centigramos de Morfina (la dosis normal como sedante eran 2 centigramos) y Freud se hundió en un sueño tranquilo. Cuando volvió a agitarse Su amigo y medico repitió la dosis y le administro una final al día siguiente el 22 de septiembre; Freud entro en coma y murió la madrugada del día 23 septiembre de 1939.
Con toda la resignación ante el destino y asumiendo responsabilidades, Freud logro evitar la invalidez, las parálisis de las propias capacidades y por sobre todo la gran miseria cuando faltan pensamientos y no se encuentran palabras.
Como decía el Rey Macbeth “Muramos con la armadura puesta” Sigmund Freud el viejo Estoico conservo el control de su mente hasta el final.
(c) 2007 El Comandante verde , colaborador activo en ésenecé dopaminizado

Un Comentario
no tenia conocimiento de varias de las cosas arriba descriptas,no se cnsumosustancias y me falta valor para dejarlas