Anoche tuve un sueño que fue pesadilla.
Estaban acostados en una cama de dos plazas mi papá, mi padrino y mi hermano (creo), a éste último no lo vi claramente, y no estoy tan seguro de que haya sido él. Dentro de la habitación, una carpa, una chiquita. Dentro de la carpa, mi abuela y yo.
En un momento, digo “yo me mando”, abro la carpa y los veo a los tres durmiendo. Aantes que eso, yo veía una silueta dentro, de alguien que iba a salir, se veía el reflejo a través de una puerta de vidrio repartido con luz desde el exterior de la habitación. Entonces yo decía “¡Padrino!”, llamaba a mi padrino pensando que se estaba por ir. Como no me respondía nadie, yo ahí dije “me mando”: abrí la carpa, ya estaba decidido a encararlo. En eso, mi papá que estaba acostado atrás de él, ya mi hermano o el tercero que no recuerdo no estaba (la cama estaba en L en relación a la carpa cuya puerta estaba orientada hacia la puerta de la habitación), abre los ojos, mira, y vuelve a cerrarlos. Entonces le hablo a mi padrino, que estaba como en las fotos de su juventud: “Te voy a preguntar algo; ¿me vas a decir la verdad?” “Sí”, responde. Tranquilo. Me miraba fijo a los ojos. “¿Vos sos mi padre?” Ahí mi papá abre los ojos nuevamente. “Sí”, me respondió mi padrino con la misma serenidad. Yo exaltado y feliz, retruco: “¿En serio?”, “Sí”, responde nuevamente con parsimonia y serenidad. Entonces mi papá cierra los ojos otra vez y sigue durmiendo, sin reaccionar. Él también estaba joven. Ahí me agarra como un sentimiento de culpa por mi alegría desmedida, que no había ocultado de mi expresión al responderle “¿en serio?”, internamente lo siento y exteriorizo: “No, qué garrón. Me quiero matar”, dije. Creo que también agregué, o pensé: “¿Por qué no me lo dijeron antes?”.
Así me desperté, con una fuerte agitación y aturdimiento que no sentía hace mucho tiempo.
Le conté el sueño a Zé, y no retuve que me haya dicho algo puntual. Es más, cuando vino por segunda veza visitarme al taller hoy, le comenté que estaba pensando y pensando, tratando de entender el sueño, y puso cara de “otra vez lo mismo”.
Cuando s elo conté a Dany, me dijo “lo importante es qué decís vos”. “No sé”, le respondí. Entonces, me dice: “¿Y vos qué pensás, fue un sueño o un viaje?” “Yo creo que fue un viaje de aquellos”, le respondí.
Aún ahora, luego de un par de horas largas, 12 exactamente, que tuve ese sueño, no paro de pensar y trato de entender por qué motivo tiene este pensamiento un lugar en mi inconsciente y en mi reañidad actual, puesto que yo no estaba para nada absolutamente con estas cosas en mi cabeza.
Ahora llegó Zé y me preguntó otra vewz si me molestaba, y ese tipo de cosas.
Seguiré escribiendo acerca de esto cuando tenga alguna conclusión. Supongo que hoy mismo.
ITO, 7 de febrero de 2008