DESPERTAR ES APAGAR EL TELE
Se habla mucho de parar la mente y se relaciona esta actitud solamente con la meditación, sin embargo yo pienso que cualquier persona en el grado de evolución que esté, puede parar la mente cuando quiera sin tener que ponerse a meditar.
Ej.
Hace tres meses me separé por que la loca se mandó una de ésas que ni vale la pena contar, yo quedé hecho bosta en el fondo del pozo y las secuelas, odio, rencor, etc. Apenas me despierto pienso, ¡que culeada!, en el bondi, en el trabajo, antes de dormir, siempre lo mismo.
Si aceptamos que el pensamiento mueve energía y que toda la que movemos vuelve con más fuerza, nos podemos dar cuenta que pensar ¡que culeada! nos hace daño, entonces en vez de quedarme en la cama pensando al pedo, cambio pensamiento por acción, me levanto me lavo la cara hago un desayuno y me dedico a hacer lo que tenga que hacer, cuando camino y pienso ¡que culeada!, y hace rato que vengo pensando en eso porque al ego le encanta, me doy cuenta que voy a paso de tortuga, mejor camino más rápido porque el pensamiento requiere mucha atención, caminando lento se puede pensar, yendo rápido no. Otro ejercicio para despertar es estar atento a las señales, cuando uno se lastima o rompe algo es bueno preguntarse ¿en que estaba pensando?, generalmente podemos decir, esto me pasa por andar pensando boludeces en vez de prestarle atención a lo que hago.
A la actitud de cambiar pensamiento por acción le llamo apagar el tele, porque cuando lo apagamos algo hay que hacer, nadie se queda mirando el tele apagado, siempre que nos quede un resto de atención el ego va a querer prender el tele, para que esto no suceda es bueno silbar o escuchar radio, que son cosas que nos permiten continuar la actividad con el tele apagado.
Hay tres pasos a seguir para hacer bien las cosas, primero”SIENTO” ¿qué quiero,a donde voy?, y me dedico a sentirlo hasta obtener una respuesta, la cual nos marca un objetivo, segundo”PIENSO” ¿cómo llego al objetivo?, y me dedico a pensarlo hasta obtener una respuesta, la cual nos marca el camino más conveniente, tercero “HAGO”, ya se adónde voy y cómo ir, sólo me queda empezar a caminar. Yo se que quiero subir esa montaña y que el camino que tengo adelante se dirige hacia allá, voy yendo, pero cuando me concentro en la cima no veo las piedras y me cago a golpes, entonces mejor me fijo en el camino delante de mis pies así no me golpeo total pasito a paso yo se que voy llegando.