Reportaje a Oscar Edelstein
Apasionado, elocuente, crítico, uno de los más importantes músicos argentinos de la actualidad nos habla de su música, de las muecas del pasado y de los ecos del futuro.
Cronistas: Leandro Godón
Sebastián Leder Kremer
El lugar de la música contemporánea
Sebastián Leder Kremer: Las últimas semanas tuvimos un ciclo de música contemporánea en el San Martín, el concierto de Gandini, tuvimos durante el último año bastante movimiento en Experimenta, en el Centro Cultural Recoleta, en La Scala de San Telmo. ¿Se está dando un momento en el que la música contemporánea, acá en Buenos Aires, está ganando un espacio permanente? ¿Hay un espacio para la música contemporánea en este momento?
Oscar Edelstein: Es curioso, porque parece que cada vez hay más posibilidades de escuchar música contemporánea, y se generan mas espacios. A la vez, no veo que ese espacio esté en la cabeza ni en las administraciones de cultura. Hay más conciertos, hay más lugares, hay más gente, hay más actividad. Pero la distancia que existe entre estos hechos y lo que le ocurre a las personas, en la vida común de las personas, pareciera que cada vez se hace más grande. Como en otras disciplinas, el pensamiento , la acción , el imaginario contemporáneo no tiene un lugar real en los despachos oficiales ni en las empresas de cultura. Hay , en el mejor de los casos, una obligación de ser modernos en algunas producciones pero como esto no forma parte de la estructura ni tiene la fuerza de las convicciones, no está en el espíritu del asunto, cae al vacío.
Leandro Godón: Pensábamos que quizás hay ciertos lugares, pero que el músico argentino no podía llegar a la Sinfónica Nacional, por ejemplo. No hay una consagración del músico nacional contemporáneo.
O. E.: ¿Y por qué llegar a la Sinfónica Nacional sería una consagración? Para mí no sería ninguna consagración llegar al Colón ni llegar a la Sinfónica Nacional. Creo que ésta es una respuesta. Hay otros músicos contemporáneos que sí, que se mueven más en los circuitos mal denominados académicos, – en rigor de verdad son solo ultra conservadores-, cuya consagración estaría dada por que le toquen una obra en el Teatro Colón. Entonces el Teatro Colón tiene abiertas sus puertas un lunes al mediodía para ” ejecutar ” una obra sinfónica argentina, como obligada. Pero si esas personas creen que la música llegó hasta Mozart o a mas tardar en Verdi .No me parece consagratorio en lo más mínimo, es un espacio bastante pobre el que se da en ese lugar y creo que la única consagración que existe para un músico argentino es que los argentinos le den algo de pelota.
L. G.: Que la música contemporánea esté realmente dentro de una cultura. De esto podemos pasar a otra pregunta: ¿es elitista la música contemporánea? ¿Es sólo para entendidos? ¿O tiene que llegar a un público masivo?
O. E.: Para un Compositor Argentino ( con mayúsculas), el reconocimiento tiene que ver o ha tenido que ver con determinadas instituciones. Son maneras de andar, que se han elegido, para la música argentina. Yo creo que éste es uno de los defectos de base que tiene la música contemporánea argentina : se ha seguido por esos rieles a partir de algunos músicos que tienen una formación preconciliar y son prisioneros de una red de símbolos culturales que provienen de dos siglos atrás. Y que eligen , pues los aman, a los mecanismos de producción, difusión y distribución del siglo pasado. No creo que pase con mi gente y con la gente que viene después de mí. Espero que ya no se equivoquen; por lo menos, estamos tratando de no equivocarnos. Si para un músico contemporáneo la consagración es tocar en el Teatro Colón, estamos perdidos. Porque el Teatro Colón es , entre otras cosas, un museo, y no puede ocurrir que para un músico contemporáneo sea consagratorio que su obra ingrese a un museo. Ahí hay un error fundamental. Yo me he corrido de esa línea hace ya bastante tiempo tratando de interpretar un legado mucho más básico dentro de la música contemporánea. Por ejemplo, el de creadores como Juan Carlos Paz, que fueron profundamente innovadores y que buscaron ademas de ampliar el imaginario acústico, nuevas formas de circulación y de distribución de su música. Consagratorio debería ser estar integrado a la cultura de un país y tratando que este sea un país mas justo. Para eso hay que circular. Hay que estar en todos los lugares posibles del mejor modo, buscando la forma de encontrar una relación digna con el medio. Y hay otra forma de estar , que es la forma que se ha usado casi siempre : es el camino más o menos marcado de un compositor contemporáneo argentino de escritorio , Que es desde arriba hacia abajo. Es una circulación que hoy puede llamarse perversa. Cuanto más premios ganás, cuantos más jurados integrás, cuanto más académico sos, más artista te sentís. ¡Y esto no tiene nada que ver! Está lleno de compositores contemporáneos argentinos que pueden exhibir un curriculum lleno de premios, y a sus obras no las respeta nadie, y nadie las querría conocer, y hacen bien porque la mayoría son un mamotreto.
Obra abierta
S. L. K.: Recién nombrabas a Juan Carlos Paz. Tengo entendido que en el marco de Experimenta se va a hacer una recreación de una obra abierta de él, que iba a estar a cargo de cinco compositores, entre los cuales estás vos, y un instrumentista*. ¿Cómo es el concepto de obra abierta, de una obra que puede durar entre diez minutos o una hora?
O. E.: Es un proyecto, o una propuesta de Paz, que lo que tiene de abierto es que Paz, como yo lo entiendo a esto, deja un mensaje para las generaciones futuras. Harto de todos los tipos de controles, harto de las determinaciones de la escritura tradicional, harto de tomar determinado tipo de decisiones, y harto de hasta las reglas de tránsito, se pone la remera de “Hagamos el amor y no la guerra”, que era una remera que usaba, y deja esta meta-partitura gráfica, estos dibujitos. Algunos, los seguidores académicos de Paz , las ” viudas ” como les llamo, toman a esto como un chiste. Y a mí me parece que fue una de las cosas más serias que hizo. Como los buenos chistes, es una cosa seria. Es el abandono de la escritura tradicional para manifestar una problemática y formular una propuesta que ya no eran nuevas en este país en la década del ‘60. Y lo que él propone es una salida aleatoria, o de tipo no razonable, es decir “no voy a escribir una partitura ajustada, voy a hacer una serie de dibujos y de gráficos que deben ser interpretados por un compositor o por un intérprete y armar esta obra, ya no de la manera tradicional, en la cual hay un código estricto al cual el intérprete debe atenerse, sino que voy a dejar mayor libertad para interpretarla, para construirla”. Es un mensaje el que Paz emite. Se le puede restar importancia al asunto gráfico como escritura musical pero no al mensaje estético, y a ese guiño cómplice, inteligente a los que vendrían después. Me parece que la invitación de Experimenta para homenajear a Paz con esta obra es tratar de capturar la zona más vanguardista de Paz, la zona más intensa, y la zona que sin duda genera una fractura mas con el campo académico que el tanto abominó. Quizás ustedes no tengan la idea, y por eso vale la pena aclararlo, de lo que fue y es aún ese campo falso académico en la Argentina. No es desde ya, un verdadero campo académico. No se trata de gente culta y de conocimientos , gente que confía en el saber y que está conectada con los sistemas o la historia. Se trata del colmo de la ignorancia, la pedantería y la más terrible de las diplomacias y las políticas, al servicio de la peor mediocridad. Estamos hablando de los más mediocres que pueda haber. Son burócratas, funcionarios, corruptos y bastardos, que ocupan el lugar de los académicos. No estamos hablando de una academia centrada en algún culto hacia cualquier tipo de conocimiento. Estamos hablando de una cadena de formalidades centrada en la ignorancia, en la incapacidad de entender los sistemas y los nuevos paradigmas de este siglo. En creer que son cultos, por ejemplo, porque conocen cuatro o cinco datos falsos de tres siglos atrás. Ante esto, Paz tira su bomba. Y era un académico Paz, porque él era un verdadero académico. Un personaje pintoresco, típico de principios de siglo y muy atractivo . Pero en el contexto en que actuó y gracias al miriñaque que rodeaba a sus adversarios de época, quedo como modelo de la transgresión ilustrada.
La vanguardia
S. L. K.: ¿Cómo se es vanguardista hoy en la música? ¿Cómo se es parricida de la generación anterior?
O. E.: ¿Es necesario ser parricida?
L. G.: Cuando empezaron a surgir las vanguardias, no solamente en lo musical, sino más en lo literario, la consigna de ellos era revelarse contra una tradición, ser parricidas en el sentido de no escribir como escribían los anteriores.
O. E.: Yo creo que ése es un concepto de la vanguardia que surge del modernismo. Luego, en lo que se llama, y a mi entender no existe, el posmodernismo, parece que se puede establecer una vida un poco más tratable con las tradiciones o con el pasado. En una gran mayoría de los casos parece ser solo un modo blando y muy tibio de aceptar que no hay mas creación. Pero hay excepciones… Yo también creo que la creación implica una posición fuerte y de quiebre ante lo tradicional,pero un quiebre necesario , un desvío o una ruptura por necesidad. Lo que ocurre es que hay que ver cuáles son las tradiciones musicales que pesan sobre uno, y cuáles son las tradiciones musicales que pesan en nuestro país, y a la vez ver qué distancia tienen esas tradiciones musicales con el estado de las personas. Uno puede decir: el serialismo ya ocurrió y cumplió su objetivo. Cumplió su objetivo en términos históricos y técnicos, pero las personas todavía no conocen el serialismo ni sufren sus consecuencias. Entonces es probable que los que manejamos esas herramientas estemos rompiendo con cosas de las que la gente no tiene muchas noticias. Esto produce nuevas vueltas alrededor de asuntos que no han sido resueltos todavía. La objetividad perfecta y el gusto neutro han caído como tantos sueños del hombre “moderno”, hoy se necesitan oyentes que reconstruyan esas obras mas alla de las técnicas específicas que se usaron en su creación. El equilibrio , ese misterio entre la libertad en la creación y la obediencia a los sistemas ( sean estos cuales fueren) tiene otros paradigmas en la actualidad, tan densos como siempre , ni mas importantes ni menos complejos.
Por ejemplo: una música hoy es ” actual o moderna ” para mi, y esto quiere decir me interesa, me ocupa , en la medida en que trabaje conceptual y/o poli-estructuralmente como zonas fuertes del código , con las nociones y parámetros que provienen de los conceptos teóricos y dimensiones actualizadas de tiempo y espacio. El modo se verá después, pero dando por construidos , sabidos y dominados a los materiales ya muy explorados, como la altura , el ritmo y hasta el timbre en sus nucleos elementales. Y pasar a trabajar hoy mas en profundidad sobre estos nuevos modelos como son el tiempo y el espacio, que tienen una importante historia dentro de la música pero no en la primera linea discursiva. Pero esto qué quiere decir: si las personas todavía están trabadas alrededor de lo tonal, y siguen girando alrededor de la figura, o lo que sería el concepto de figurativo en la pintura, y no ha pasado a una etapa abstracta para luego ir a etc., etc., , esto otro, que es como un después de, a veces puede llegar a ser entendido como un antes de. Pueden aparecer posmodernismos que ocurren más en el oído del espectador , que en la realidad. En nuestro país, tan joven él, la decadencia en serio es imposible, por lo tanto el posmodernismo no estará nunca tan cerca.
S. L. K.: Estamos en una sociedad que todavía tiene un oído, a lo sumo, posromántico. En lo que se puede escuchar en la radio, en música popular, no capta más que una textura, que sería la de melodía con acompañamiento. ¿Cómo se hace para cambiar el oído de la sociedad, para que esa sociedad pueda asumir los procesos que se generaron a principios de siglo, cuando ya estamos entrando en el siglo siguiente?
O. E.: Por un lado es cierto lo que decís. Pero, por otra parte, la cultura contemporánea avanza por otros sitios. Es decir: existe aún la melodía con acompañamiento, pero a la vez un chico está sometido a un hipertexto, y a un multimedia, y a un video laser. Y está obligado a escuchar y hasta entender una multiplicidad de relatos, y de funciones discursivas en espiral actuando en esos relatos, publicitarios, sociales, políticos, culturales que le hablan a su oído y lo obligan a jugar millones de partidas en simultáneas, escandalosamente distintas, y él siente que está obligado a manejarlas. Por un lado, el oído descansa en esos tipos de posiciones de la memoria tradicional, como pueden ser la melodía con acompañamiento, lo tonal o lo figurativo, y por otro lado su vida irremediablemente toma el mapeado contemporáneo con toda la amplitud de sus desviaciones heterofónicas. Esto de tener muchos controles de corto y mediano alcance, de estar sometido a distintos relatos francamente incomprensibles e incontestables , procesos que ocurren a velocidades fantásticas con colosales cantidades de estímulos que provienen de diversos sitios no es fácil y puede no ser ni bueno ni bello. Entonces yo creo que está preparado, en un sentido instrumental, para trabajar con asuntos más complejos. De hecho esta doblegado en ellos , y creo, harto de esos ritmos que lo incluyen solo como un elemento percutido , en el continuo de esas mecánicas, está convertido el mismo en un artefacto mas . Salir de esas tramas, ser libre, creo que solo el conocimiento y el buen uso del tiempo lo hacen posible . Es una idea antigua, por supuesto. El asunto es que la música contemporánea, como el arte en su conjunto, requieren de un trabajo : y la cultura hoy y acá , no está planteada como trabajo. La cultura está planteada como un lugar de distracción o de descanso divertido. Y se sabe que en esas tierras no se desafía a nadie, y nada cambia jamás de posición ; por supuesto nunca se trata de descanso verdadero, de Ocio, mucho menos de tiempo liso , o tedio construido para el conocimiento . El conocimiento implica un trabajo, pero ese trabajo también implica alegría y un mas alla del placer. Entender Gruppen, de Stockhausen2, o leer el Ulises, implica un trabajo. Ese trabajo da muchos frutos. No es eso lo que se fomenta. Entonces, lo que hay que fomentar, ante la triste diversión, es la idea del trabajo. Es una idea muy antigua, pero eterna.
L. G.: ¿Cómo se modifica el espectáculo musical en vivo? Hay nuevos conceptos, como la espacialidad, y nuevas tecnologías.
O. E.: Si, pero veo mas sueños que realidades, aún en los mas altos niveles de realización se puede observar una desproporción entre las posibilidades de los medios electrónico-digitales , por ejm. y sus usos artísticos. Y no confundir la espectacularidad que puede ofrecer la tecnología como novedad con lo nuevo y mucho menos con la creación . Lo nuevo en arte , lo original, es aquello que siempre estuvo pero que no apareció hasta ahora ; lo eterno. En cambio lo nuevo en el espectáculo es lo mismo de siempre con ropa reciclada. Yo sigo creyendo en la experiencia artística como en la metafísica ; puede sonar un poco solemne, pero es una de las pocas creencia que mantengo.
La tecnología puede dar hoy solución a muchos problemas; algunos que ni siquiera han sido pensados por los músicos . Gran parte de esta problemática proviene de otras lógicas , no artísticas, lógicas del if -then ( el si, entonces) o lógicas del consumo , necesidades del mundo del espectáculo o el micro universo de los programadores, los técnicos, entre otras. A diferencia de lo que ocurría antes -como dice Peter Handke en la obra a la que hace poco le compuse la música-, ” antes no había necesidad de hablar de antes ” ; un músico diseñaba un determinado instrumento, que iba a cumplir con las funciones que necesitaba. Wagner hace fabricar sus tubas para lograr “esa” sonoridad que tenía en su cabeza. Hoy las herramientas se han desencadenado y siguen su ruta en progresión logarítmica . El avance de la tecnología es monstruoso por lo fenomenal y anómalo del asunto, y el avance de las cabezas compositivas, o de la inteligencia en la composición musical, no muestran la misma ebullición. Creo que lo primero que hay que hacer hoy es establecer con la tecnología un nuevo tablero, caótico en el mas estricto sentido del término, en el cual , primero, la cabeza del artista pueda volver a colocarse en esas dimensiones que han escapado de la escala para intentar luego dominarlas, volver a colocar a esas palancas en su lugar. Hoy, un tratado elemental de un matemático no clásico o un topólogo , presentan problemas que no están suficientemente trabajados desde ningún lugar imaginario en lo musical o lo acústico. La tradición clásica y la idea de creación en progreso , tan occidental ella, mantenían hasta hace un tiempo una relación mas pareja entre esos discursos invitados y sus accesorios de realización. Debussy, de algún modo expresaba, como podía, como músico , también algo de aquello que ocurría en el recién nacido mundo del cine; y mas concretamente en el mundo de la óptica. Quiero decir que había una relación intertextual que se imponía por sobre los recursos tecnológicos o científicos pues había una subordinación estética. Al caer las estéticas mas duras , al ablandarse las técnicas específicas y subir la apuesta tecnológica en la última mitad del siglo, nos encontramos hoy con una desproporción infinita. Lo primero sería establecer los límites de esa desproporción. Después, lograr dominar esos medios a través de subordinarlos a una estética y sus consecuentes lógicas expresivas .
La velocidad de la memoria, dije , es tracción a sangre y la sangre no viaja a la velocidad de la luz. Una película como Volver al futuro, de Spielberg (3), plantea más problemas temporales en su edición y montaje que muchas obra contemporánea de un creador argentino. Entonces, estamos delirando: hasta en el cine mas comercial e industrial americano se están planteando problemas teóricos más interesantes que los que se plantean en cualquier obra contemporánea. O Spielberg es un avanzado, o esta gente no está en nuestro tiempo. Yo prefiero creer que esta gente no es contemporánea.
L. G.: ¿Y no hay nadie que realmente sea contemporáneo?
O. E.: Sí, yo. (Risas.) Yo, y tres o cuatro más. Hablando mas seriamente, no somos muchos los que estamos felices de vivir en el tiempo en que nos toco vivir. Y yo si lo estoy, ese es el primer elemento de la contemporaneidad : estar profundamente felices de ser y estar en este tiempo. Bueno, si no sos aunque estes, no estas.
L. G.: Entonces, ¿en qué forma se es contemporáneo?
O. E.: Siendo. Si uno está pensando una obra musical antes del Ulises o después del Ulises, o mejor : antes de Galileo o después de Galileo, si la está pensando en relación o no con la cultura actual, multimediática, si su obra es expresión de un después o un mas allá del teléfono o de antes de la rueda. Uno se posiciona, establece la extensión de su mundo . Luego, enfrenta un cúmulo de conocimientos desde el saber o el olvido. Y después, el azar, la inteligencia, la intuición, la creación. Después, que con eso pueda hacer cosas interesantes o no dependerá del talento que tenga, de la valentía y de la suerte. Pero me parece que hay un antes y un después en cómo uno se ubica ante el problema. Y me parece que mucho de lo que se llama cultura contemporánea no es cultura contemporánea. Son muecas del pasado, gestos tristes de lo que ocurrió, cosas que ya no tienen ningún sentido pero siguen ahi por inercia. Solo permanecen.
L. G.: Me llama la atención su posición de que la música debe ser actual y haber escuchado antes que no existía el posmodernismo.
O. E.: A los verdaderos creadores llamados posmodernistas no los entiendo como posmodernos. Lo que se llama condición posmoderna, esta especie de retorno, o de replanteo, de nuevas estrategias o de ilusión construida para insertarse en la cultura actual volviendo a hacer aquéllo que ya estaba hecho o que no estaba resuelto, es un problema bastante mas antiguo que dos décadas. Después hay otros que hoy pueden aparecer como posmodernos pero solamente porque el ojo que los mira o el oído que los escucha están en una situación diferente a la condición que tiene en ese momento el que enuncia. Cuando se instala una condición, la época posmoderna, instala un ojo, instala un oído y también una moda. Lo que hay que discutir es la condición posmoderna que desde su nombre depende mas del modernismo que del tiempo actual . Me parece que en los creadores que se llaman posmodernos existe un rechazo a lo que se postula como estética posmodernista. Por ahí son neovanguardia, o movimientos distintos que están siendo mal mirados desde esa posición. Veremos..
S. L. K.: Hablemos de algo que se habló en una clase tuya: en la obra de Luigi Nono, Il Canto Sospesso (4), se aborda un problema que es un problema muy humano, acerca de los muertos de la Segunda Guerra. ¿Cómo puede un músico comunicar algo tan profundamente humano si trabaja con un código que la mayoría no interpreta, que tiene un desfasaje con el código del público?
O. E.: Yo te voy a responder con una parábola. Una vez fui a un programa de radio. El conductor tenía que pasar música mía, en una radio masiva, a las cinco de la tarde. Tenía un montón de prejuicios instalados sobre lo que significaba pasar una obra de música contemporánea. Charlábamos, “off the record”, y él se planteaba cómo hacer, si dividirla en partes, si informar, etc. Y en un momento yo, más bien harto de la situación, le digo: “¿Por qué no lo ponés como si fuese música?”. Dicho y hecho. El lo difundió como si fuese música y los oyentes lo consideraron como si fuese música. Hubo llamadas a favor y en contra, más a favor que en contra, y se generó un flor de despelote en la radio por culpa de esa obra a la que ese señor trato con sus injustificados prejuicios . Entonces es una mezcla de factores: por un lado, el oído no está preparado ni libre, por otro lado hay demasiadas hipótesis falsas de construcción de ese oído, y prejuicios que colaboran para seguir colocando a ese oído como inútil. En el momento en el cual esto está dicho, bueno, adelante, confiemos en que si bien algunos códigos de la comunicación están interrumpidos, hay otros que no, y que seguirán convocando y conmocionando. Todo este proceso de intelectualización de la música contemporánea surge en el período en que la música contemporánea se batió con la idea alfabética. Como hubo necesidad de construir un nuevo alfabeto sonoro, la música descendió a esos niveles pre-discursivos, fonemáticos. Era así, Ya no nos sirven las palabras, o los sonidos y las formas , en este caso, que teníamos antes, tenemos que crear nuevos materiales. Entonces hubo una gran producción de materiales nuevos , pero , en el tiempo, eso provocó una verdadera traba en el discurso, hubo todo un período en el cual el discurso estuvo establecido y trabado en la mera necesidad de generar nuevos materiales. Ahora, me parece que esta idea, en los compositores mas jóvenes, es ir otra vez hacia el control del discurso. Y no me parece que trabajando sobre el discurso haya mayores conflictos que con otros discursos. Porque podríamos ver cuánto la gente entiende de literatura , pintura, cine o teatro cuando estas artes son contemporáneas, y nos llevaríamos una sorpresa . Es decir, qué entiende la gente sobre esos significados que aparentemente están más divulgados. Por ejemplo, el rock. Si uno toma al público de rock y piensa en la relación emisor-receptor y piensa en cuál es el mensaje y el modo en que se comunica, se va a dar cuenta que también en los mensajes elementales hay una cosa muy interrumpida. Tengo varios amigos y algunos alumnos, estrellas de rock, que sufren bastante por este asunto. La música contemporánea plantea ( o debiera plantear) un discurso complejo, variado, rico, intenso, bello, que propone y que obliga a otro tipo de comunicación, mas profunda . Volviendo a tu pregunta puedo decirte que Luigi Nono trabaja con un código lejano al común de la gente pero las tensiones de sus coros, el lamento expresivo de sus sonoridades, la intensidad y la perspectiva que le otorga a sus planos y texturas. el uso de la densidad y el volumen sobrepasan a cualquier código de época , son elementos que actúan poéticamente , y sus brillos son tan simples de apreciar como la luz de la luna.
La lección de música
S. L. K.: ¿Cómo se está dando en la carrera de Quilmes(5) el tema de que mucha gente aborde la composición con medios electrónicos y electroacústicos sin tener una carga teórica musical detrás?
O. E.: Bueno, esto fue y es aún muy discutido. A mí me parece muy interesante, muy fuerte, una de las experiencias más lindas que tenido ultimamente, lo que está ocurriendo en la Universidad de Quilmes. Siempre, la idea de la música electroacústica estuvo entre dos grandes corrientes: una (a la cual yo he pertenecido, pues me formé en esa concepción y salí de allí, literalmente, en la cual se consideraba que a la música electrónica había que llegar como a un estadio final después de un proceso histórico técnico importante: primero tenés que saber componer para los instrumentos, y luego enfrentarte al problema de la composición con medios electrónicos. Algo así como “primero hacé tus estudios tradicionales, después hacé tu cuarteto de cuerdas, después escribí una obra sinfónica, después escribí algunas mas modernas y luego hacé tu estudio electrónico para luego entender algo de tu música y componer en serio una obra propia electroacústica”. Y otra corriente, en la cual me incluyo ahora, a partir de hace mas de diez años, de aquello que fue la muy potente experiencia como director del Centro de Investigación Musical en la UBA, que dice “No: las formas de aprendizaje han variado y no es necesario ya empezar por el principio”. Esto es una idea que desde la docencia, en el campo de la matemática, la física, o la astronomía, ya está absolutamente superado. En la música se sigue todavía con esa cuestión cronológica o sucesiva, y con formulas aditivas en la educación de la percepción que se establecen sobre hipótesis falsas . A nadie se le ocurre que para estudiar hoy , por ejm, física cuántica tiene que, primero, conocer y aplicar a la perfección los modelos falsos de la física Aristotélica . Es mas, se sabe que algunos modelos mentales de la física tradicional o de la mecánica clásica pueden ser un obstáculo concreto para comprender los nuevos y verdaderos modelos y /o paradigmas; ¿ que ocurre cuando hablamos de universos múltiples o cuásares, compresión y dilatación del universo, o flechas de reversibilidad de procesos temporales, etc, etc. ? Son puntos en el tiempo y el espacio que requieren de otros modelos mentales. El estudio de la música debe ser revisado pues esa formación es solo la tarea por inercia que realizan algunos que estan preparados solo para eso, y esto trae como consecuencia una muy mala relación con el presente y , se sabe, esto implica una peor con el pasado al que , paradojicamente , ellos dicen defender . El contenido armónico y las cualidades tímbricas de Palestrina están en Webern , solo hay que saber hallarlas. Schömberg contiene a Mozart como la pintura de Picasso encierra los diseños y la fuerza de los dibujos rupestres hechos con sangre en las cuevas de Altamira.
Entonces, ¿qué lógica sigue para estudiar? ¿Un principio de simpleza, de realidad perceptiva o un principio histórico? Lo que me parece que está ocurriendo en la carrera de Quilmes es que se están revisando estos conceptos . No queremos una formación, como se ha hecho en algunas escuelas de estados unidos, donde se dice: “Ustedes empiezan desde cero, y se forman en música electroacústica y todo lo anterior no importa”. No, todo lo anterior importa . Creo que es, por otra parte, la única forma en que esos otros conocimientos de la antiguedad pueden ser entendidos y asumidos. Lo otro es dibujar con plumin de ganzo o ponerse peluca de corte, creyendo que la música consiste en la sensibilidad que se produce en el contacto con la piel de las aves. ¿ no ?
L. G.: ¿Hay una relación de simultaneidad entre lo que se está haciendo en Argentina y en el resto del mundo? No hay una tradición argentina, no tenemos historia prácticamente, antes había un retraso de lo que se hacía acá con respecto a las vanguardias europeas. ¿Ahora existe ese retraso?
O. E.: No. Ahí hay una cosa muy interesante. Yo creo que ése es el punto más interesante de todos. Yo noto, desde mí y desde los que vienen después de mí un olvido de Europa. Es decir, no estamos ni atrás ni adelante: no le damos bola. Así de simple. A diferencia de lo que ocurría antes, donde había un estar pendiente, me parece que se están recreando las mejores condiciones creativas que hubo en la Argentina jamás. Tipos que no le dan bola a Europa. En la medida en que no le demos bola, que sigamos adelante sin siquiera reparar en dónde andan, estoy seguro de que vamos a andar adelante. Estoy seguro. Ha ocurrido, por ejemplo, con Juan L. con Macedonio Fernández, o con Paz , o con Xul Solar, y ocurre con todos los músicos actuales que escriben y se inscriben acá . No hablo de desconocer al mundo, por supuesto, es obvio, ninguno de los nombrados lo hizo, todo lo contrario. Se trata de no darles bola. Algo como : Los quiero pero no me importan.
Ahora, ¿cómo se logró este no darles importancia ? En mi generación, específicamente, por saturación. Lamentablemente, por cuestiones que tienen que ver con la subsistencia, la vida, las becas y esas cuestiones, alguna gente mira afuera, pero mira afuera de un modo descarnado. No como antes, no como el lugar desde donde viene el conocimiento, mira afuera como al lugar de donde viene el dinero. Se ha provocado una saturación, y eso es fantástico. Ahí está otra vanguardia .
La ópera y Galileo
S. L. K.: Hablando de tu ópera: ¿dónde la escuchamos?
O. E.: Casualmente, en el Teatro Colón (Risas.) Para que se pueda representar esa ópera primero se tienen que dar varios pasos en mí . Esta terminada como composición , como obra, pero no concluye como proyecto, o algo así. Puedo decir que es una obra bastante ambiciosa. En términos mas técnicos, trabaja la idea de saturación de los relatos musicales. Desde el nudo temático de la obra está planteado el tema del tiempo y del espacio, porque uno de los personajes que está en la ópera es Galileo. Y está planteado desde el libreto hasta la puesta , el problema del montaje y la edición de sus discursos no simultáneos. Hoy le mandaba un e-mail a un amigo (lee): “La ópera trabaja una idea sobre el tiempo: no hay un antes ni un después. Y con esta idea me enfrento a aquello que es el concepto central de la idea religiosa sobre el tiempo : el antes y el después. Esto ya expresa una unidad conceptual, teórica , y una dimensión estética dentro de la ópera. La pregunta sería cómo se expresa cada valor teórico o metateórico en la realidad de la escena. Yo digo: la edición no es simple, no es cronológica ni es sucesiva. El tiempo musical fluye, pero sin relaciones de antes y después en el sentido tradicional. La sobrecarga de acontecimientos provoca el desborde del presente, que sólo ocurre. El futuro es el tiempo del deseo, de la imaginación en música. ¿Cómo se logra? Con una edición hipersaturada de textos y relatos en directa relación con el material sonoro hecho y puesto para cumplir con tales fines. Se pierde entonces la posibilidad de reconstruir las estructuras básicas, pero como el discurso tiene un orden profundo, se obtiene una resultante que informa sin posibilidad de armarlo en el tiempo con la lógica del if-then. . Es algo así como un gran cluster de relatos (“cluster” le llamamos a una multiplicidad de sonidos sonando de manera no sistemática). Éste es uno de los problemas centrales de la ópera, y por eso elijo el personaje de Galileo, que tiene que ver con el armado, con el proyecto que está detrás de la obra. Esta saturación de relatos es algo diferente a lo que que estamos acostumbrados a ver en las técnicas modernas de edición en cine, o en LaserDisk . Se parece solo en la velocidad de apertura y cierre de ventanas mentales que proporciona, en la velocidad de superposición de los distintos símbolos, pero allí se hacen utilizándolos muy descargados de contenido, casi sin información. Ahí hay una sobresaturación no expresiva, inútil estéticamente. Quiero lograr eso pero con información estética y construido como sistema . Una multiplicidad de técnicas vuelven sobre la condición del espectador. Y Esto tiene que ver con un tema en el cual yo estoy muy ocupado: últimamente el arte, o mas bien la idea del arte, se ubica para el control de los espectadores. Leyes de mercado, economía, poder al que consume. Hay toda una infinidad de cuestiones de la cultura contemporánea que llevan al espectador a tener cada vez más el control (piensen en todos los controles que hay en una casa media). Entonces, en una sala de conciertos, yo creo que hay que lograr que la gente estén una hora quieta y escuchando, y atenta; ese bombardeo la vuelve a esa función, a esa condición de espectadora. Está asistiendo a algo que no puede creer del todo y que no puede controlar del todo. Yo no volvería a tratar de poner a la gente en la situación de espectadora si no creyera que esa situación es buena. El hombre tiene quieto solo su cuerpo, no es como en el espectáculo en donde el juego de la fascinación logra que se queden paralizados sus pensamientos, donde se espera y nada ocurre como al final de las luces de bengala Es lograr la atención perfecta que luego mueve todo, adentro y afuera, la conmoción. De hecho, me gusta que a mí me pongan en la condición de espectador, esto no es entonces un retroceso, sino un avance. Entonces yo recurro a esos procedimientos técnicos. Todas las herramientas técnico-musicales y los recursos de escenario para provocar en el otro un estado de shock, que permita en esos instantes capturarlo y quitarle el control del aparato, volver a someterlo a los rudimentos, a los viejos elementos del arte, un uso estético, entonces mas ético de la fascinación. Creo que ese estado de ignorancia fascinada, de ingenuidad, de hechicería es el que yo mismo busco cuando intento crear ; busco recomponer esa actitud desde el olvido. En la ópera se trata de eso. La técnica que uso es de control amplia o extendida y opera sobre materiales, formas, espacios, tiempos y volúmenes. Un tipo de control especifico que utilizo en casi toda mi música desde hace bastante tiempo. En este caso especial es el control de grandes distancias y actúa sobre la relación que puede producirse entre un momento de la primera escena y otro momento de la cuarta a 25 minutos de distancia. Busco reemplazar los ejes de conducción temática por otra conducción lógica, a través de reguladores de tensión que produzcan sensaciones de compresión y dilatación del tiempo perceptivo. Esto me permite la ilusión , al menos, de estar controlando la memoria . En uno de los tres planos en que se desarrolla la música , utilizo precisos, determinados materiales tímbricos que me sirven como alusiones, ecos de aquello que fue , y pasados solo a través de mi memoria, sin usar las partituras originales. Por ejemplo, uso alguna música medioeval en donde el recuerdo de esas espacios , esas armonías , sus cualidades tímbricas , sus volúmenes aparecen proyectados, extendidos, balanceados de otra forma . También en esto trabajo mas con controles de tipo estadísticos , generales , lógicos , que estarían reemplazando a los controles puntuales que puede implicar una serie ; los ejes temáticos son reemplazados por tensores de conducción lógica , esto me guía en la totalidad y funcionan en reemplazo de una tematización tradicional.
Recuadro aparte: Música culta, música popular
O. E.: Lo que ocurre es que las músicas populares y los verdaderos músicos populares no son oídos por el pueblo. Lo que hay es una pseudo-construcción, un montón de impostores que están ocupando el lugar de. Pero lo que se entendía por popular no era aquello que era conocido por la gente, sino aquello que era bueno que la gente hiciera. Porque si no, podemos decir que es popular la miseria. De esto hay poco, pero por ejemplo Dino Saluzzi, Hugo Diaz, Izaco Abitpol , Rovira, Salgán, Remo Pignone o Jaime Ross son músicos populares y muy poco conocidos. Pero en un sentido extraño, quizás Stockhausen termine también siendo un músico popular. Yo tengo un origen popular, soy un músico popular devenido “raro”. Mi sueño sería volver a ser popular , condición que perdemos por estas estrafalarias máquinas de distribución del conocimiento. Se que puedo parecer ingenuo, pero lo prefiero…
L. G.: Entonces, esa diferencia que parece tan tajante entre la música culta y la música popular, se borronea.
O. E.: Totalmente. Cuando Salgán toca el piano, o Gandini, se borronea . Y después hay toda una instalación, que sirve para establecer conceptos. Son definiciones que son muy cómodas para armar departamentos, subdepartamentos, secretarías, pero no son reales ni dignas. Al imaginario de la música contemporánea académica y a su registro de circulación hay que darlo por terminado. Ahora está muerto. Basta que lo enterremos y que celebremos su muerte con tranquilidad.
Las músicas nuevas , aquellas que sean originales y potentes , las verdaderas serán también populares alguna vez , es solo cuestión de tiempo. Confiemos.
Notas
1. Kröpfl: Músico argentino, discípulo de Paz.
2. Stockhausen: Compositor alemán contemporáneo. Gruppen es su obra orquestal más importante.
3. Spielberg: En realidad, la película fue dirigida por Robert Zemeckis y producida por Steven Spielberg.
4: Il canto sospesso: Reconocida obra vanguardista de la década de los ‘60. El compositor italiano Luigi Nono pertenece a la generación de Ligetti y Berio.
5: Oscar Edelstein es profesor de la Licenciatura en Composición con Medios Electroacústicos de la Universidad Nacional de Quilmes.